NARRADOR
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Hubo un tiempo (y esto es artículo de fe) en que el único remedio (el único elixir) para sobrellevar el valle de lágrimas en el que malvivían nuestros antepasados era la música. Para ellos la música (y esto también es artículo de fe) sonaba a música celestial. Así: como suena. Pero gracias a dios un día (difícil precisar cuando) un ángel caído (con seguridad droguero olímpico) fulminantemente despedido por querer introducir una variante espuria en la clásica y por otra parte eterna fórmula del dry martini (la divina ambrosía) en su descenso desde las alturas hacia su retiro en los cuarteles del infierno decidió hacer un alto en la tierra y sólo como divertimento (y por joder todo hay que decirlo) lanzarle un brindis a la divinidad. despojaría a los hombres del áureo hilo musical que les ligaba con lo inefable a cambio de darles la oportunidad de adquirir (a precio de saldo) su particular elixir y a ese fin aplicó todo su empeño.

La cantinela del demonio parece ser que tuvo eco y a partir de ese momento muchas fueron las músicas que se reclamaron del diablo. No sólo el blues. también el country, las óperas masónicas de mozart, la internacional o incluso (y para acabar con una relación virtualmente interminable) el rock&roll. Las voces búlgaras y los cantores del don* (donde don quiere decir precisamente eso: il padrino: el mal en persona).

Se sabe que fueron pocos los que pretendieron hacerle frente al imperio de las tinieblas y que sus desesperados intentos acabaron en un sonoro fracaso.

Y es que el artero proyecto del demonio no iba a permitir interferencias. Introdujo la ilusión entre los hombres fomentando la libertad... de elegir... elixir. Desvirtuó la música hasta convertirla en músicas... del mundo. Llovieron las drogas (en sentido amplio), el sexo (también en sentido amplio) y el alcohol (en sentido estricto). La magia blanca y la magia negra. La superstición científica y las luces de colores.

¿Quién podía resistirse? Nadie quería perderlo. Todos querían montar en ese Trem Fantasma que como un caballo desbocado iba atravesando a una velocidad de éxtasis los más alucinantes paisajes.

a home charlatan
 
participacion estelar
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